terapia mindfulness

MINDFULNESS Y SU USO TERAPÉUTICO

Mindfulness es un estado de conciencia, no reactivo y no prejuicioso, de aceptación y observación de la experiencia tal y como es en el momento presente. Mindfulness es la llave que abre la puerta de la auto-observación terapeútica ya que ofrece las condiciones para que la observación de la experiencia sea terapeútica. Estas condiciones son: a) atiende a lo que ocurre en el presente, b) no compara el estado actual con un ideal, c) no juzga lo que observa y d) acepta la no permanencia de la experiencia.

Para profundizar en la observación no-reactiva de la propia experiencia, se requiere entrenamiento. Este entrenamiento en mindfulness es una práctica milenaria que ha sido conservada a lo largo de generaciones y generaciones de practicantes principalmente en el contexto budista. Pero en la actualidad mindfulness – es decir, la capacidad de observar de un modo desapegado y no reactivo la propia experiencia a medida que sucede ha sido conceptualizada como una habilidad psicológica y su entrenamiento se lleva a cabo en contextos clínicos. De hecho durante los últimos años, la noción de mindfulness ha sido integrada en la mayor parte de los modelos psicoterapeúticos actuales.

Mindfulness afecta a la praxis del vivir. Mantener la continuidad de mindfulness requiere practicar formal e informalmente, es decir, incorporar la práctica a la vida cotidiana, y es que si queremos vivir despiertos hemos de vivir manteniéndonos en contacto continuo con la experiencia vivida. Y esto es lo que mindfulness aporta de novedoso a la psicoterapia actual.

Durante los más de cien años de existencia de la psicoterapia como profesión se han desarrollado múltiples procedimientos valiosos para facilitar el insight, cambiar la conducta, modular las emociones o desarrollar la conciencia meta-cognitiva. Estos desarrollos han sido útiles para hacer frente a los problemas psicológicos que han ido surgiendo en un marco cultural moderno o pst- moderno. Pero ya no estamos en la modernidad, ni tampoco enla post-modernidad. Gracias a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, nos encontramos atravesando una transformación cultural de extraordinario alcance y profundidad. Dentro de este marco, parece claro que necesitamos una nueva forma de relacionarnos con la realidad que no haga de las cosas simples objetos para la maniulación y el control, sino que permita la contemplación cuidadosa de “lo que hay” en su permanente devenir. Este es el papel de mindfulness en el siglo XXI.

Si mindfulness comenzó a existir en el momento en que el ser humano pudo hacerse consciente de los contenidos de su conciencia, también es posible  argumentar que ante la superabundancia de información y de “contenidos” que sufrimos en el mundo actual, la práctica de mindfulness se está convirtiendo en una necesidad de este momento histórico que traspasa el campo específico de la psicoterapia. Hoy por hoy, en ningún ámbito del vivir, es posible avanzar   estar en contacto permanente con esa pequeña flecha roja que dice: “usted está aquí”. ( De “Mindfulness en la práctica clínica”)

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